Muy poco común. Extraño. Y más encima, en vias de extinción. Un 15 a 0 no es cosa de todos los días, quedó claro. Lo rescatable es que el 15 es nuestro. Fue la noche en que hasta nuestros errores sirvieron de anticipo para embocarla dentro.
Lo cuestionable es otra cosa. ¿Es justificable hacer un tunel al rivarl al ir ganando por esa cantidad de goles, cuando el partido está ya definido? o peor aún, ¿tocarla en el área 10 veces y NO hacer el gol por el gusto se saberse mejores?
No lo se. Pero si la gallina ya está desplumada, cosida, condimentada y puesta en plato sobre la mesa, a punto de ser comida... no intentas matarla otra vez.
- Hey, seba, menos mal que no apostamos la cancha.
Cada broma, cada talla, lastima. Heridas superficiales que son contestadas con una débil respuesta.
- Estai contento, Carlos. Por fin nos están ganando -sentencia el panadero con ese perfecto tono de impotencia.
Gracias a Dios que poco saben de astronomía los panaderos. Que esta noche nos sonrieron de los cielos los dioses. Nos sonrieron 15 veces más que a ellos.
- Hola poh Seba.
- ¿Qué pasa profe, ya viene a molestar por los 15?
- Tranquilo que somos adultos, todo queda en la cancha.
- Vale. ¿Y? ¿qué queire?
- Dame 15 ayuyas.
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